
El Hydrogen Day 2026 reunirá a los referentes de la movilidad a hidrógeno
junio 29, 2026Con proyectos de hidrógeno verde ya en marcha, una industria cada vez más estructurada y una destacada capacidad de generación renovable, Galicia aspira a transformar sus ventajas competitivas en actividad económica, empleo y nuevas oportunidades para su tejido productivo.
Para Pablo Fernández Vila, director general de Planificación Energética y Minas de la Xunta de Galicia y director del Instituto Enerxético de Galicia (INEGA), la clave reside en impulsar polos industriales capaces de integrar producción, infraestructuras y demanda, al tiempo que se fortalecen las alianzas estratégicas con el norte de Portugal para ganar dimensión y atraer inversiones.
Fernández Vila considera que las condiciones de Galicia favorecen el desarrollo de valles de hidrógeno y refuerzan su posición para convertirse en un hub energético de hidrógeno verde. Un objetivo que, en su opinión, representa “una oportunidad histórica para consolidar la autosuficiencia industrial de Galicia”.
– Galicia ha pasado en pocos años de hablar del potencial del hidrógeno a contar con proyectos concretos y una cadena de valor cada vez más estructurada. ¿En qué punto diría que se encuentra hoy el ecosistema gallego del hidrógeno y cuáles son sus principales fortalezas frente a otros territorios?
Tras una etapa inicial con un elevado número de propuestas, al igual que ocurrió en otras zonas de España, actualmente el ecosistema gallego del hidrógeno se encuentra en una fase de consolidación realista.
Precisamente, entre sus fortalezas se encuentra una cadena de valor estructurada con cerca de un centenar de empresas. Pero también, el hecho de disponer de abundantes recursos naturales permite que Galicia se sitúe en una posición privilegiada, pues no debemos obviar que la materia prima para la producción de hidrógeno verde es la energía generada a partir de fuentes renovables, y ahí está claro que somos una potencia. Si a ello le unimos la capacidad de grandes infraestructuras portuarias (como A Coruña y Ferrol) ya preparadas para integrar el hidrógeno y la colaboración transfronteriza, tenemos como resultado que Galicia cuenta con todo para convertirse en un Hub de hidrógeno verde.
– Desde la Xunta se ha insistido en que el hidrógeno renovable será un vector clave para la descarbonización. ¿Qué papel cree que jugará específicamente en la transformación industrial de Galicia durante la próxima década?
El hidrógeno renovable tiene que desempeñar un papel fundamental para descarbonizar la industria pesada y térmica de Galicia en la próxima década, especialmente en sectores de difícil electrificación.
De hecho, es de esperar una importante transformación de los grandes complejos químicos y de refino, que sustituirán su consumo actual de hidrógeno gris por hidrógeno verde para descarbonizar la producción de combustibles tradicionales. Al mismo tiempo el hidrógeno renovable deberá proporcionar una alternativa energética competitiva, evitando así la deslocalización, a sectores críticos de alta temperatura como el metalúrgico (aluminio y acero), el cementero y el de la automoción.
Además, como vector energético, deberá facilitar una mejor gestión de los excedentes renovables, a través de sus opciones de almacenamiento.

“Actualmente el ecosistema gallego del hidrógeno se encuentra en una fase de consolidación realista.”
– Europa está acelerando el desarrollo de los llamados «Valles de hidrógeno» como herramienta para conectar producción, infraestructuras y demanda. ¿Qué oportunidades abre esta tendencia para Galicia y cómo puede posicionarse nuestra comunidad en ese mapa europeo?
El ecosistema y el potencial gallegos son idóneos para desarrollar «Valles de hidrógeno» y constituirnos en un Hub energético de hidrógeno verde, lo que puede suponer una oportunidad histórica para consolidar la autosuficiencia industrial de Galicia.
En Galicia contamos con generación renovable y consumidores finales, y esperamos disponer de infraestructura de transporte, minimizando así los costes logísticos y atrayendo fondos europeos.
Un ejemplo lo tenemos con el Valle del Hidrógeno de A Coruña, o con el proyecto Val do Eume, declarado este último como de interés común por la Unión Europea.
Además, otros proyectos como el reciente VALLE_H2GAP, en el que también participa la Xunta de Galicia, consolida un ecosistema común de hidrógeno entre Galicia y el Norte de Portugal, pudiendo así coordinar políticas, compartir infraestructuras y crear la primera gran biorregión del hidrógeno verde en el Atlántico peninsular.
– Uno de los grandes retos del sector es pasar de la fase de proyecto a la fase de inversión y despliegue. Desde la Administración autonómica, ¿cuáles considera que son los factores clave para que los proyectos de hidrógeno lleguen a materializarse?
Para que los proyectos de hidrógeno en Galicia pasen del papel a la inversión real, para la Xunta de Galicia es fundamental, en primer lugar, seguir apostando por la materia prima, que en este caso es la generación de energía a partir de fuentes renovables. Toda la política energética e industrial de los próximos años pasa por asegurar la generación de riqueza social y económica en el territorio, lo que se ha procurado a través de iniciativas como la Ley de recursos naturales. Y para ello, necesitamos una mayor inversión en redes eléctricas en nuestra comunidad.
No obstante, a ello hay que añadir otras medidas que hemos adoptado, fomentando una agilización administrativa y simplificación de plazos, a través de una figura que consideramos que está funcionando muy bien, como es la declaración de Proyectos Industriales Estratégicos (PIE), que, sin reducir ningún tipo de garantía, permite reducir a la mitad los plazos de tramitación urbanística y ambiental, al mismo tiempo que funciona como ventanilla única de tramitación.
En cualquier caso, no podemos negar que consideramos esencial, para garantizar la viabilidad de un proyecto, que exista una sincronización entre producción y consumo, garantizándose este último.
– Como usted avanzaba anteriormente, Galicia mantiene una estrecha colaboración con el norte de Portugal en materia energética. ¿Qué importancia tiene la cooperación transfronteriza para acelerar el desarrollo del hidrógeno y qué oportunidades ve en el ámbito de la Eurorregión?
La cooperación transfronteriza entre Galicia y el Norte de Portugal no es solo una ventaja geográfica, sino que prácticamente en cualquier ámbito del sector energético, se configura como una condición indispensable, y más en el hidrógeno, donde es necesaria para alcanzar una escala que garantice la viabilidad de una tecnología que está prácticamente dando aún sus primeros pasos de un largo recorrido vital.
La cooperación en la Eurorregión ayudará a que Galicia y el Norte de Portugal no queden aisladas del eje central de la red, al mismo tiempo que se optimizan inversiones y se asegura que los excedentes de producción de un lado de la frontera puedan abastecer de forma inmediata la demanda del otro.
Además, la colaboración a través de proyectos como el ya citado VALLE_H2GAP facilita que centros tecnológicos gallegos (como el CTAG) e instituciones portuguesas desarrollen de forma conjunta componentes, pilas de combustible y soluciones estratégicas para las necesidades de ambos países.
Por último, también hay que tener presente que un mercado transfronterizo multiplica las opciones de recibir financiación europea y atrae la inversión internacional.
El ecosistema y el potencial gallegos son idóneos para desarrollar «Valles de hidrógeno» y constituirnos en un Hub energético de hidrógeno verde, lo que puede suponer una oportunidad histórica para consolidar la autosuficiencia industrial de Galicia.

– La movilidad es uno de los ámbitos donde el hidrógeno puede aportar soluciones especialmente interesantes para segmentos difíciles de electrificar. ¿Dónde cree que veremos antes aplicaciones reales y competitivas, en transporte pesado, logística portuaria, marítimo, ferroviario o aviación?
Nuestra visión siempre ha sido explorar todos los ámbitos y empezar el desarrollo cuanto antes. No obstante, si tuviéramos que hacer predicciones al respecto con el contexto actual, creemos que a corto plazo se implantará de una manera más inmediata en la logística portuaria (como en cabezas tractoras de terminales portuarias) y en el transporte pesado donde la autonomía de las baterías eléctricas sea insuficiente para completar las jornadas de trabajo.
A medio plazo el hidrógeno seguramente se introduzca también en el transporte pesado por carretera, que permite mantener la capacidad de carga útil del camión, algo muy difícil con el peso de las baterías de litio actuales, y en el sector marítimo de corta distancia, como ferrys o remolcadores de puerto. Ya por último, el futuro del hidrógeno pasa por el sector marítimo transoceánico y también la aviación.
– La colaboración entre administración, centros tecnológicos, universidades y empresas está siendo una de las señas de identidad del sector. ¿Qué valoración hace de la evolución de este ecosistema colaborativo y qué importancia tienen entidades como la Asociación Gallega del Hidrógeno para seguir avanzando?
La colaboración del ecosistema gallego la consideramos altamente positiva. El superar la competencia individual para crear una estructura integrada reduce el riesgo tecnológico de las empresas. Esta cooperación entre todos los agentes es lo que nos permitirá que Galicia deje de ser solo una región con potencial renovable para convertirse en un polo de conocimiento industrial en Europa.
Así, contamos con centros tecnológicos como el CTAG (en el sector de la automoción) o AIMEN (materiales y soldadura) que trabajan directamente con el tejido empresarial para ensayar la durabilidad de componentes y nuevos materiales frente a la corrosión por hidrógeno, a lo que tenemos que sumar una importante especialización académica por parte de las universidades gallegas.
Todo ello nos está permitiendo consolidar el contexto adecuado para fomentar proyectos tractores que están permitiendo poner a Galicia en el mapa del hidrógeno.
Toda la política energética e industrial de los próximos años pasa por asegurar la generación de riqueza social y económica en el territorio
– El próximo 1 de octubre A Coruña acogerá la primera edición del Hydrogen Day, organizada por la Asociación Gallega del Hidrógeno con el apoyo de la Xunta de Galicia y centrada en la movilidad. ¿Por qué considera importante que Galicia cuente con foros de encuentro como este y qué espera de esta edición?
Contar con foros de encuentro especializados es un paso fundamental para consolidar la estrategia energética de la comunidad. Estos puntos de encuentro permiten materializar los debates teóricos en la realidad industrial y operativa de las empresas.
Este tipo de eventos ayudan a que transportistas, navieras y gestores de flotas locales conozcan soluciones tecnológicas reales listos para implantar, al mismo tiempo que permiten también una interrelación entre los grandes promotores de proyectos y las pymes gallegas de componentes o mantenimiento, lo que es vital para asegurar que los contratos del despliegue de infraestructuras se queden en el tejido empresarial local.
– Para finalizar, usted suele defender que Galicia reúne condiciones singulares para liderar proyectos de hidrógeno renovable. Si pensamos en 2035, ¿cómo le gustaría que se reconociese a Galicia dentro del panorama energético europeo?
En 2035, a mí me gustaría que Galicia fuera reconocida en Europa como el principal hub de producción de derivados verdes y el corredor logístico marítimo del Atlántico. Siempre defendemos un binomio energía-industria, y el hidrógeno es el claro ejemplo de que la energía tiene que estar al servicio de una industria líder desde un punto de vista tecnológico y de generación de valor añadido.
Para ello, tenemos que liderar la producción de combustibles limpios, amoníaco y metanol verde, ser pioneros en la movilidad e interconexión transfronteriza, y también desarrollar tecnología propia y crear empleo cualificado.




